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Testimonios

Una decisión a tiempo que le salvó la vida: La historia de recuperación de Cristhian López tras sufrir ACV

Cristhian López

Se trata de la emergencia médica más crítica en Chile, donde cada hora muere un paciente a causa de esta enfermedad. Mantenerse informado, estar atento a las señales del organismo y actuar a tiempo es clave.

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) corresponden a cuadros de urgencia que se producen cuando el suministro de sangre al cerebro se ve interrumpido o cuando ocurre una hemorragia en su interior. Esta situación priva a las neuronas de oxígeno y nutrientes esenciales, lo que puede provocar daños permanentes si no se interviene con rapidez. Se estima que en Chile, cada hora muere un paciente a causa de esta enfermedad, cada vez más presente en jóvenes. 

Cristhian López, de 54 años, bien lo sabe. Al recordar uno de los episodios más complejos de su vida, asegura que la rapidez fue determinante. En una mañana de verano de 2025, lo que parecía una rutina habitual, se transformó en una emergencia.

Mientras se preparaba para ir al trabajo, comenzó a sentir una fuerte confusión. No lograba coordinar sus movimientos ni comprender lo que ocurría. Al intentar vestirse, notó que no podía abotonar su camisa y que las palabras no lograban salir con claridad.

“Intuí que podía ser un ACV. Cuando traté de decirle a mi esposa que algo me pasaba, me di cuenta de que no podía hablar. Supe de inmediato que era un ACV”, recuerda.

Por el conocimiento que tenía a raíz de una experiencia cercana similar, su esposa reconoció los síntomas de inmediato y decidió trasladarlo sin demora a Urgencia. “La Clínica Biobío fue la primera y única opción en ese momento, no pensamos en otra”, comenta.

Tras su ingreso, el equipo médico actuó de inmediato. Luego de los exámenes correspondientes, se confirmó el diagnóstico. “Desde que ingresé la experiencia fue tranquilizadora”, señala.

Esto fue gracias a que contamos con un protocolo especializado para la atención de accidentes cerebrovasculares, que permite una respuesta inmediata desde el primer contacto, con neurólogos especialistas de turno y equipos clínicos preparados para rápidamente.

Posteriormente, Cristhian fue derivado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en condición de riesgo vital. Allí recuerda especialmente la cercanía que tuvo el equipo médico en ese momento. “Me explicaron lo que estaba pasando y eso me dio mucha tranquilidad. Nunca sentí miedo porque supe que estaba en buenas manos”.

También destaca la calidad humana del neurólogo Dr. Sergio Juica y del cirujano vascular y endovascular, Dr. Nelson Sepúlveda, especialistas que lo atendieron y que no solo abordaron su condición clínica, sino que lo acompañaron en el proceso emocional que implica enfrentar un diagnóstico como este.

"Un paciente con ACV está confundido, vulnerable, y en ese sentido, en las conversaciones con los doctores siempre hubo palabras muy sabias sobre cómo tomar la vida después, cómo tiene que ser la recuperación, de no apurarse, cosas que a uno le angustian pero que son normales dentro del proceso", cuenta.

Hoy, a más de un año del episodio, Cristhian lleva una recuperación exitosa y se encuentra completamente funcional. Ha retomado su vida junto a su esposa y familia, incorporando además nuevas actividades como aprender a tocar guitarra, lo que ha sido fundamental para mejorar su motricidad fina. "Mi mensaje para las personas es bastante sencillo: el conocimiento que puedes tener de una enfermedad, de tu cuerpo, de lo que sientes diariamente, las cosas que van variando en esas sensaciones diarias, la verdad es que te pueden salvar la vida", expresa.

Finalmente, deja una reflexión clara. “Así como en Chile sabemos cómo reaccionar ante un terremoto, deberíamos saber reconocer un ACV. La vida es un regalo y depende de nosotros cómo la cuidamos”.

 

 

 

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