Tu cumpleaños, tu mamografía: el recordatorio que no debes postergar

Durante octubre conmemoramos el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, pero el llamado a la prevención sigue vigente durante todo el año, ya que en Chile, esta enfermedad constituye la principal causa de muerte por cáncer en mujeres, por lo que avanzar hacia un diagnóstico oportuno resulta especialmente importante.
La Dra. Mónica Zavala, médico radiólogo de Clínica Biobío, enfatiza en que los controles periódicos pueden marcar una diferencia importante en el diagnóstico y tratamiento, especialmente cuando se detecta antes de que aparezcan los primeros síntomas. En ese camino, la mamografía cumple un rol fundamental, porque a diferencia de lo que muchas personas creen, el cáncer de mama no siempre comienza con un bulto o una alteración que pueda identificarse al tacto.
“La importancia de la mamografía en la detección precoz se basa en que puede visualizar las microcalcificaciones, que son hallazgos radiológicos no palpables, solo visibles en estudios por imágenes. Esto permite un tratamiento oportuno y un mejor pronóstico de sobrevida”, destaca la especialista. “Yo siempre les digo a las pacientes que utilicen como premisa su fecha de cumpleaños. Eso las obliga a saber que en ese mes deben hacerse sus controles”.
Tus antecedentes y los exámenes
Si bien los 40 años es la edad común de recomendación médica para iniciar con los controles mamográficos, esta puede variar según los antecedentes personales y familiares de cada mujer. En particular, la especialista recomienda que “si tenemos pacientes con antecedentes de primera línea, es decir, madre, hermana o hija que tuvieron cáncer de mama diagnosticado, la edad de inicio de la pesquisa del familiar debería ser diez años antes de la edad del diagnóstico”. Entonces, por ejemplo, si una madre recibe el diagnóstico a los 40 años, su hija podría requerir una primera mamografía desde los 30.
Otro aspecto relevante es que la mamografía, aunque es una herramienta fundamental para la detección precoz, no siempre es suficiente por sí sola. En mujeres con mamas densas, donde predomina el tejido fibroglandular sobre el tejido graso, algunas lesiones pequeñas pueden quedar ocultas en las imágenes. En estos casos, la ecografía mamaria puede complementar el estudio y entregar información adicional para una evaluación más completa, por lo que siempre es recomendable la opinión de un profesional.
También es importante recordar que el autoexamen mamario no reemplaza los controles médicos ni los estudios de imágenes. La combinación de una evaluación clínica y los exámenes indicados según cada caso permite abordar la prevención de manera más integral.
Adiós temores, no postergues tu cuidado
Según la especialista, entre las razones que llevan a algunas mujeres a retrasar sus mamografías se encuentran el temor al dolor y la preocupación por la radiación. Sobre este último punto, la Dra. Zavala explica que la dosis utilizada en el examen es baja y que se trata de un procedimiento seguro. Respecto de la molestia que puede producir la compresión mamaria, señala que “sigue siendo necesaria para obtener una mejor resolución de la imagen, pero los mamógrafos hoy en día son cada vez más ergonómicos para adaptarse a la morfología de la mama”.
Para la profesional, uno de los principales desafíos sigue siendo que las mujeres incorporen sus controles preventivos como una prioridad y no los dejen para después. “Tenemos que tener más amor propio. Si no tenemos salud, no podemos ayudar al resto de nuestra familia ni a nuestros amigos”, reflexiona la especialista, quien invita a aprovechar una fecha tan personal como el cumpleaños para recordar los controles de salud pendientes.
Su recomendación es sencilla, pero significativa. Asociar el mes de cumpleaños con la visita al ginecólogo o la matrona y la revisión de los exámenes preventivos puede convertirse en una manera práctica de mantener estos cuidados al día. Finalmente, la profesional enfatiza que la prevención no debe entenderse como una preocupación exclusiva de octubre ni como una respuesta frente a la aparición de síntomas, sino como un compromiso permanente con el bienestar.
“La prevención no es una opción, es el mejor aliado que todas podemos tener. Cumplir con nuestros chequeos anuales permite que, si llega a aparecer alguna lesión sospechosa, pueda ser diagnosticada a tiempo y así acceder a un mejor tratamiento”, aconseja.