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Testimonios

“Estoy profundamente agradecida por todo lo que hicieron por mí”: la historia de Patricia Villarroel, derivada a Clínica Biobío para enfrentar un cáncer de mama

Patricia Villarroel

En noviembre de 2024, una mamografía preventiva cambió la vida de Patricia Villarroel Rivas. El examen, realizado en Quirihue gracias a la incorporación de un nuevo mamógrafo en la comuna, detectó un nódulo sospechoso en su mama izquierda. Semanas después, tras nuevos estudios realizados en el Hospital Herminda Martín de Chillán, recibió el diagnóstico de cáncer de mama.

En el Hospital comenzaron a prepararla para la cirugía. Sin embargo, cuando todo estaba avanzando, le informaron que ya no existía disponibilidad para realizar la intervención dentro de los plazos definidos por el GES. Fue entonces cuando la asignaron a Clínica Biobío mediante la modalidad de Licitación GES, mecanismo que permite a Fonasa trasladar a pacientes a prestadores privados para asegurar el cumplimiento de las coberturas establecidas por este beneficio.

“Cuando me dijeron que iba a ser derivada sentí mucho miedo” relata Patricia, ya que existía la posibilidad de ser atendida en Santiago, “pero cuando supe que venía a la Clínica Biobío sentí que podía respirar”, recuerda. Y aunque lo que vino después fue un camino marcado por la incertidumbre, también estuvo lleno del apoyo de un equipo de profesionales que, asegura, la acompañó en cada etapa de su tratamiento.

El 4 de abril de 2025 tuvo su primer control en la clínica con el cirujano oncólogo Dr. Jesús Vázquez, quien presentó su caso ante el comité oncológico para definir cómo se llevaría a cabo. Un mes después, el 3 de mayo, fue sometida a cirugía y al día siguiente fue dada de alta. “En todo ese tiempo recibí muchísimo apoyo de parte de ellos. Estoy muy agradecida por la forma en que me atendieron”, asegura Patricia. 

Sin embargo, tras analizar los resultados de una biopsia, Patricia fue referida al oncólogo Dr. José Barbosa Hernández. “En esa consulta el doctor me evaluó por primera vez, me conoció y me explicó que el tratamiento que correspondía continuar era la radioterapia, pero que debía realizarse en Santiago. La otra alternativa era comenzar con quimioterapia acá en la Clínica Biobío”, recuerda. “Fue muy difícil para mí, porque no había mucho tiempo para pensar ni para consultarlo con mi familia. Finalmente, le dije al doctor que comenzáramos con la quimioterapia”. 

Así fue como entre agosto de 2025 y febrero de 2026 recibió seis meses de atención oncológica en Clínica Biobío, una experiencia que recuerda no solo por el desafío físico que significó, sino también por el acompañamiento que recibió. Durante ese período, el cirujano vascular Dr. Gerardo Orellana estuvo a cargo de la instalación y el retiro de su catéter, mientras que la enfermera oncológica Valentina Montaño la apoyó y orientó en cada uno de sus controles. “No es un proceso fácil. Es un proceso lleno de miedo e incertidumbre, y el cuerpo tampoco reacciona bien al tratamiento. Pero recibí muchísimo apoyo. Desde los médicos hasta las enfermeras y los TENS, todos estuvieron ahí para sostenerme y darme tranquilidad”, relata con mucho cariño.

Gracias a ese respaldo, pudo afrontar una de las etapas más difíciles de su vida hasta completar exitosamente el tratamiento. El 4 de julio de este año recibió el alta de Clínica Biobío y regresó al Hospital Herminda Martín de Chillán para continuar sus controles oncológicos como paciente en remisión.

Al mirar hacia atrás, Patricia reconoce que atravesó uno de los momentos más complejos de su vida. No obstante, asegura que nunca olvidará a quienes la acompañaron durante ese camino. “Todo mi proceso lo viví con los profesionales de la Clínica Biobío. Los admiro mucho y les doy gracias por la forma en que me atendieron. Con ellos viví todo mi tratamiento y siempre me voy a identificar con ese equipo”, destaca. 

Ese acompañamiento marcó profundamente su experiencia como paciente y es la razón por la que hoy no duda en motivar a quienes deban enfrentar un proceso similar. “Yo recomiendo la Clínica Biobío al 100%. Son personas muy humanas, muy cercanas y muy entregadas a su profesión. Estoy profundamente agradecida por todo lo que hicieron por mí”, concluye Patricia.

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