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Obesidad

Diagnóstico preciso y tratamiento personalizado: la clave en el tratamiento de la obesidad

Dr. Juan Hermosilla

El especialista en Medicina Interna en Clínica Biobío, Juan Hermosilla, destaca la importancia de un abordaje personalizado de esta patología, clasificando a los pacientes en distintos perfiles y priorizando un tratamiento multidisciplinario.

Durante años, el peso y el índice de masa corporal (IMC) fueron los principales indicadores utilizados para evaluar la obesidad. Sin embargo, hoy se reconoce que estos parámetros por sí solos no bastan, pues también deben tenerse en cuenta otras variables para un diagnóstico más preciso y un tratamiento más efectivo. 

El Dr. Juan Hermosilla Panes, especialista en Medicina Interna de Clínica Biobío, afirma que actualmente esta patología se enfrenta a partir de un diagnóstico integral, que considere la composición corporal, el metabolismo y los hábitos alimenticios.

Para ello, se utilizan herramientas, como la bioimpedanciometría, que permite analizar la distribución de la masa grasa y muscular por segmentos del cuerpo, además de calcular la tasa metabólica basal, que es una información clave para diseñar estrategias más precisas.

Perfiles alimenticios 

La obesidad es una enfermedad compleja que no puede abordarse con una única estrategia. “No hay una receta de cocina para su manejo, porque los perfiles de los pacientes son distintos”, explica el doctor Hermosilla. Por ello, este nuevo enfoque clasifica a las personas que la padecen en cuatro perfiles de alimentación: cerebro hambriento, intestino hambriento, comedor emocional y quemador lento. Cada uno, requiere un enfoque específico tanto en términos de nutrición como de tratamiento farmacológico y actividad física.

Por ejemplo, los pacientes con cerebro hambriento tienen problemas para satisfacer su apetito una vez iniciado el acto de comer. Por ello es clave establecer un número adecuado de comidas y asegurar que estas sean de calidad.

En contraste, quienes presentan intestino hambriento experimentan apetito poco después de comer, debido a una digestión acelerada, razón por lo cual su abordaje incluye el consumo de proteínas antes de las comidas principales. Los comedores emocionales, en tanto, asocian la comida con el bienestar y suelen “picar” con frecuencia, mientras que los quemadores lentos poseen un metabolismo más bajo debido a una menor masa muscular, lo que los hace más propensos a ganar peso incluso con una dieta regulada, por lo que para ellos la actividad física es fundamental.

Este enfoque implica que no todos los pacientes pueden ser tratados de la misma manera. "El tratamiento debe ser multidisciplinario e incluir médicos, kinesiólogos y nutricionistas", señala el especialista. 

¿Cuándo consultar?

Los pacientes acuden a una consulta con un especialista por dos razones principales: porque perciben que tienen sobrepeso o porque presentan enfermedades asociadas a este, como diabetes, resistencia a la insulina, dislipidemias o hígado graso. En muchos casos, estas condiciones son detectadas a través de exámenes de laboratorio, que los llevan a tomar conciencia de su estado de salud. 

“La normalización del exceso de peso hace que algunas personas no lo consideren un problema hasta que ven cifras preocupantes en sus análisis. Es en este punto cuando buscan una evaluación médica más completa”, agrega el doctor Juan Hermosilla.

El tratamiento, explica, dependerá del perfil alimenticio del paciente, de la presencia de comorbilidades y la posible contraindicación de ciertos fármacos. Sin embargo, más allá del uso de medicamentos, el manejo de la obesidad debe incluir cambios en el estilo de vida, especialmente en la actividad física. Aunque el ejercicio aeróbico ha sido tradicionalmente recomendado, el entrenamiento de resistencia es clave, pues favorece el aumento de masa muscular y, con ello, la aceleración del metabolismo. “En pacientes con sobrepeso severo, se aconseja comenzar con ejercicios que utilicen el propio peso corporal para evitar lesiones articulares y facilitar una adaptación progresiva a la actividad física”, indica el facultativo.

Sobre el uso de fármacos e inyecciones, advierte que no existen soluciones mágicas: "No hay ninguna pastilla ni inyección que por sí sola revierta la obesidad. Siempre deben ir acompañadas de cambios en la alimentación y la actividad física", enfatiza

¿Cirugía bariátrica?

Cuando los tratamientos convencionales no logran resultados y existen comorbilidades severas, la cirugía bariátrica se convierte en una opción. El Dr. Juan Hermosilla recalca que esta es la última alternativa y que su indicación debe cumplir criterios específicos. "La cirugía está recomendada en pacientes con obesidad severa y enfermedades asociadas, como diabetes de difícil manejo, hipertensión arterial, síndrome metabólico o patologías osteomusculares agravadas por el exceso de peso", explica. También puede considerarse en personas con hígado graso, dislipidemia o resistencia a la insulina, siempre después de haber intentado sin éxito otros tratamientos.

En definitiva, el abordaje de la obesidad ha evolucionado. Ya no se trata solo de bajar de peso, sino de mejorar la salud general del paciente con un enfoque personalizado y basado en evidencia. "Más que el número en la balanza, lo que importa es la composición corporal y el tratamiento adecuado para cada caso", concluye el Dr. Hermosilla.

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