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Me hicieron sentir que no era un paciente más

 Tamara Ortíz:

“Me hicieron sentir que no era un paciente más”

Con 8 meses de embarazo y después de vivir una muy mala experiencia en otros centros de salud, esta joven mamá llegó a Clínica Biobío buscando una atención humana y de calidad.

Era el primer embarazo de Tamara, estudiante de cuarto año de Psicología. A sus 22 años, ella y Felipe, su pareja, esperaban a su hija Amparo muy contentos. Sentimiento que se transformó en angustia después de un diagnóstico médico errado y una atención que consideran no fue la mejor.

Tamara estaba asustada. Le dijeron que su hija no estaba creciendo y que su vida corría peligro si no nacía en los próximos días. Intentaron forzar un parto vaginal, pero los latidos de la niña empezaron a disminuir. Por eso, tomaron la decisión de irse a un lugar donde pudieran optar por una cesárea. Así fue como llegaron a Clínica Biobío.

Con la premura de las contracciones y sus 37 semanas de embarazo, Tamara agendó con el primer ginecólogo disponible: el Dr. Luis Levicán. “Me encontré con una persona muy humana, cordial, carismática, optimista. Se tomó las cosas con calma, revisó mis exámenes y me hizo una ecografía en la misma consulta. Me explicó con detalle lo que pasaba y me dijo que no me asustara porque estaba todo bien. Él me entregó la tranquilidad que necesitaba en ese momento”.

El Dr. Levicán cuenta que llegó con mucho dolor a la clínica y quería una cesárea electiva. “Nosotros respetamos el deseo de las pacientes y no podemos forzar una inducción si ellas no quieren”, afirma.

Afortunadamente, y después de todos los contratiempos que vivió esta pareja, la cesárea se realizó sin problemas. Amparo nació sana y pudo estar en brazos de su madre unos minutos. “Me sentí muy respetada en el parto. Pedí que me dijeran la hora exacta de su nacimiento y el equipo estuvo pendiente de avisarme. Me dejaron estar con mi hija antes de que se la llevaran y eso fue muy lindo. Igual que la reacción del doctor que hasta se emocionó cuando nació”, recuerda Tamara.

Uno de los aspectos que caracteriza al área de Maternidad de Clínica Biobío a la hora de practicar una cesárea, es que tratan de que las mamás vivan una experiencia lo más parecida posible a un parto vaginal. “Liberamos sus manos para que puedan tomar a su guagüita después de nacer. Intentamos que no sea un proceso mecánico y que las mamás se sientan parte importante de él”, explica el ginecólogo.

Y así dice Tamara que vivió su parto. “Lo que más destaco es que humanizaron mucho mi parto. Me hicieron sentir que no era un paciente más. Yo venía de enfrentar una mala

experiencia y que me trataran tan bien fue muy positivo para mí y para la conexión con mi hija, así es que agradezco la oportunidad de haberme topado con el Dr. Levicán y su equipo”.

Tan contenta se fue Tamara con su hija de alta que se han seguido atendiendo en Clínica Biobío. “Desde ahora, siempre serán la primera opción de salud para mí y para mi hija”, afirma.



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