El sol, el calor, las playas y piscinas son los mejores aliados para pasar un buen rato en verano. Pero, de un momento a otro, se pueden transformar en los peores enemigos de nuestra salud.

El verano es la época que todos los niños esperan. No más clases, ni pruebas y mucho sol, playa y diversión. Pero más allá de la diversión, hay problemas que le pueden quitar el sueño a los padres y hacer de las vacaciones una verdadera pesadilla.

Desde quemaduras e insolaciones hasta ahogos en piscinas, los peligros de la época estival son múltiples, por eso siempre hay que estar alerta. Así, podremos disfrutar del merecido descanso, después de un año de actividades laborales.

 

La pediatra de Clínica Biobío, doctora Walesca Fierro indica que, “Consumir abundantes líquidos y limitar el tiempo de exposición al calor ayuda a reducir los efectos de la exposición al sol”.

Las enfermedades relacionadas con el calor incluyen, por ejemplo, el “golpe de calor”. Según la doctora Fierro es, “una enfermedad peligrosa para la vida, ya que la temperatura corporal puede subir por encima de los 40 grados Celsius en minutos. Los síntomas pueden incluir piel reseca, pulso rápido y fuerte y mareos”.

               
             
El calor: ¿amigo o enemigo?    

El sol es el gran aliado de los veraneantes quienes esperan recibir sus rayos y calor. Pero el problema es que el sol no es un muy buen amigo de la piel ni del cuerpo. La sobreexposición a su radiación puede causar dolorosas quemaduras y peligrosas fatigas, entre otros dañinos efectos.

El primer problema del sol es el calor. El cuerpo se enfría mediante la sudoración, pero en los climas calurosos, especialmente con altos niveles de humedad, la sudoración no es suficiente. La temperatura corporal puede elevarse hasta niveles peligrosos y la mayoría de las afecciones causadas por el calor ocurren por permanecer expuestos al sol demasiado tiempo.

Otros factores son el ejercicio excesivo, que se da especialmente en esta época de buen clima, porque hay más espacio para realizar actividades como caminatas prolongadas, juegos de paleta en la playa o, simplemente salir a jugar a la plaza. Los adultos mayores, los niños pequeños y las personas enfermas o con sobrepeso tienen un riesgo mayor, ya que, en este aspecto, influyen tanto la condición física como la edad.

Otra afección típica de la época es el agotamiento por calor o fatiga. Los síntomas pueden incluir sudoración profusa, respiración rápida y pulso acelerado y débil, además de calambres. Esto es producto de la exposición a los rayos ultravioleta (UV) del sol, al igual que las quemaduras o erupciones cutáneas y la insolación, como se conoce a la falla de los mecanismos encargados de eliminar el calor del organismo, y ocasiona un gran aumento de la temperatura corporal e insuficiencia de muchos órganos. Afecta a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en los niños.
La especialista indica que “El uso de bloqueador es fundamental, se debe ir poniendo nuevamente luego de periodos no tan largos y cada vez que se salga del agua. Además, hay horas en que la radiación es mayor. Las mejores horas para realizar actividades bajo el sol son antes de las 10 de la mañana y después de las 6 de la tarde”.
 
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